
Hace tiempo escuché esta leyenda.Se remonta a tiempos en el que la Iglesia y la Inquisición era quien mandaba y las guerras se sucedían unas tras otras.
En esa época nació una niña. Hija de un clérigo y de una joven aldeana, creció feliz sin que nadie supiera el origen de su padre, ya que su madre se encargó de ello.
Pero el encubrimiento no duró mucho tiempo. Las visitas que el clérigo hacia a su hija pronto fueron conocidas por los demás aldeanos y los rumores comenzaron.Las habladurías llegaron a oidos de la Iglesia, quien no dudó en encerrar al clérigo y a la aldeana.
Ella fue acusada de brujería, según los demás sacerdotes, ella mediante las sucias artes oscuras había seducido al clérigo. Él, en cambio, fue condenado a morir en la horca. La aldeana, quemada. No hubo juicio público, todo lo decidió la Iglesia y su corrupto tribunal.
A la niña, se le obligó a ver ambas muertes. Aquellos momentos quedaron grabados en su mente, los gritos de su madre, el silencio y las lágrimas de su padre...Todo quedó en su memoria.
No entendía nada.Odiaba a las personas que torturaban de aquella manera a sus padres. Lo único que sabía era que su madre no era una bruja y que su padre jamás había sido "hechizado" por ella.
Después de que la pequeña viera ese espectáculo, fue encerrada en una habitación y , atada de pies y manos, la golpearon hasta acabar con su vida. Momentáneamente separaron su alma de su cuerpo.
El alma fue encerrada en el cuerpo de un dragón.
Fue su condena por "ser hija de Satanás". Pero nada de aquello era cierto.
Estaba condenada a vivir encerrada en ese cuerpo, para toda la eternidad hasta que alguien deseara acabar con su vida.
En aquella época, el dragón se utilizaba como animal de guerra y , ellano iba a ser una excepción: la Iglesia la llevó a cada batalla, pero el odio que sentía hacia ellos y el miedo a la muerte hizo que se mostrara reacia a atacar.
Dicen que cuando mató por primera vez a un soldado, sus ojos se llenaron de lágrimas y se marchó rápidamente, como si huyera de algún temor.
Esta pasividad molestó a la Iglesia, que no dudó en abandonarla a su suerte en una montaña.
Durante siglos nadie volvió a saber nada de ese dragón.
Mientras, ella vagaba por las montañas, perdida, sola, pensando constantemente en lo feliz que sería si no la hubieran separado de sus padres. Pero aquello ya no tenía remedio.
Cuentan que han visto a un hermoso dragón blanco en un acantilado y que aún hay noches en la que se escucha, entremezclado, el llanto triste y desesperado, de una niña y un dragón.
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